Decía Marcelo hace un par de días que la rutina de la plantilla previa a semifinales y finales no ha cambiado. Que este grupo, que ha ganado once títulos desde la final de Copa de Mestalla de 2014, sigue haciendo las mismas cosas. No en el sentido de que se haya acostumbrado a ganar, que puede que también, sino a gestionar los días previos a las finales. “Simplemente intentamos ayudarnos y estar más unidos”, aseguraba el lateral izquierdo del Madrid. Una concentración de seis días como la de Abu Dhabi ayuda a fomentar la unión. No son muchas las familias que han seguido a los futbolistas para este Mundialito y los jugadores pasan mucho tiempo juntos después de los entrenamientos. “Son experiencias que no se viven todos los días. Es como cuando te vas de camping con tus colegas, pero un poco más profesional. Este tipo de viajes vienen muy bien para hacer más fuerte el grupo”, abundó ayer Ramos.

A tantos kilómetros de distancia de la Liga, con una temperatura veraniega en pleno diciembre —refresca algo por las noches, pero durante el día hay sensación de humedad y bochorno—, el clásico del próximo sábado (con el Madrid a ocho puntos del Barça) queda a años luz. Ayer en el hotel del conjunto blanco se hablaba del Grêmio y de Gareth Bale, de si finalmente dejará atrás las lesiones y podrá jugar sin más interrupciones. La final contra el equipo brasileño es este sábado (21.00, TVE).

Zidane sólo quiere pensar en el Mundialito, el que supondría el quinto título de la temporada; el octavo para el técnico francés que tomó las riendas del equipo en enero de 2016, rearmó el grupo, contagió a los jugadores de su optimismo y los llevó a conseguir un histórico doblete (en 1958 se había logrado la última vez). Hizo también lo que nadie nunca había hecho con el nuevo formato de la Liga de Campeones: levantar dos Champions seguidas.

“El Madrid es favorito, tienen la responsabilidad de ganar porque representan mucho para el fútbol mundial, pero nosotros no hemos venido aquí a un asado ni a hacer un picnic. Sea lo que sea lo que ellos quieran, también nosotros lo queremos conseguir y vamos a darlo todo”, advirtió Renato Gaúcho, técnico del Grêmio. La hinchada brasileña, que siguió la sufrida semifinal del Madrid contra el Al-Jazira, está convencida de que a los blancos se le puede hacer daño.

Zidane ha recuperado a su capitán. Baja en la semifinal por una fuerte contractura en la espalda y en el cuello, Ramos aseguró ayer que una final bien vale un esfuerzo y apretará los dientes. Kroos volverá a acompañar a Modric y Casemiro en el medio en lugar de Kovacic y Carvajal regresará al carril derecho en lugar de Achraf. En principio, son los únicos cambios respecto al miércoles. Tampoco tiene intención Zidane de prescindir del cuestionado Benzema. “Lo voy a defender a muerte. Lo que me interesa no es sólo el gol”, dijo. El francés apenas ha marcado 14 en 2017.

 

 

Fuente.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here