Probablemente no lo creas, pero si te llevas demasiado bien con algún superior, es decir tu jefe, debes saber que el vínculo puede ser más perjudicial que beneficioso, de acuerdo con la psicóloga y coach ejecutiva Kate Snowise.

A la mayoría nos resulta genial tener relaciones personales en el trabajo, y las investigaciones demuestran que tener un amigo íntimo en el trabajo es uno de los factores más importantes para la satisfacción en el trabajo, pero las cosas pueden ponerse incómodas y hasta afectarnos si esa persona llega a ser tu jefe, debido al poder que puede tener sobre tu carrera.

Aquí te enumeramos las señales que indican que la relación con tu jefe ha pasado a un territorio inapropiado o poco sano.

1. Dejas de recibir comentarios constructivos sobre tu rendimiento en el trabajo.

«Si la relación con tu jefe se ha vuelto demasiado íntima, quizás has notado que no estás recibiendo feedback constructivo o que no te está guiando con el fin de llevar tu carrera al siguiente nivel. Normalmente los amigos no quieren decepcionarnos u ofendernos, pero a menudo son los comentarios duros de un jefe los que pueden llevarnos a avanzar en nuestra carrera».

2. Te empiezas a sentir como el ojito derecho del profe.

«Empiezas a notar que te nombran para proyectos fáciles y que te llevan a comer más a menudo que al resto de miembros del equipo. También empiezas a reunirte con tu jefe con más frecuencia. Este es un territorio peligroso no sólo para el jefe y la empresa, sino también para ti. Te arriesgas a que el resto de colegas te aíslen y a que te cueste más lograr que tus compañeros colaboren».

3. Ambos comparten bromas internas que hacen sentir incómodos a tus colegas.

«Está bien entablar una amistad con tu jefe fuera del trabajo. Pero puede ser perjudicial si empiezas a usar bromas privadas también en el trabajo. Si estás en una reunión y tu jefe y tú intercambian miradas cómplices en referencia a otros compañeros, tienes demasiada confianza. Este tipo de comportamiento empeora el ánimo en un lugar de trabajo y puede dañar la productividad».

4. Sus reuniones son más sociales que laborales.

«Si tienes demasiada confianza con tu jefe, la línea que separa el trabajo y el ocio puede ser confusa. Lo peligroso es que puedes notar que no recibes el apoyo (laboral) que necesitas, ya que sus reuniones a veces son más una quedada social que una oportunidad para discutir temas de trabajo o para hablar de la dirección que te gustaría seguir y para la que necesitas un guía. Puedes tratar de evitar esto enviándole a tu jefe los puntos de la agenda que quieres discutir antes de una reunión».

5. Te ves obligado a verlo fuera del trabajo.

«Es normal que tu jefe te invite de forma ocasional a comer con él a solas. Pero si notas que sólo lo hace contigo y no con los demás, que ocurre muy a menudo y que empieza a combinarse con otras salidas, como ir a tomar algo o a cenar, puede que la relación haya cruzado la frontera de lo saludable. Deberías poder hacer tu trabajo durante el horario laboral normal y no sentirte nunca incómodo por el momento y/o el lugar de esas reuniones. Si te pasa, estás en tu derecho de comentarlo de forma inmediata, con diplomacia».

6. Se desahogan el uno con el otro como si de un amigo íntimo o un psicólogo se tratara.

«Aunque alguien te asegure que, le digas lo que le digas, no le afectará a su impresión sobre ti, todos somos humanos y hay cosas que no se pueden escuchar. Así que ten cuidado con lo que compartes con tu jefe. Si ves que lo estás utilizando como vía de escape, contándole tus frustraciones laborales o la resaca que casi te impide trabajar, quizá deberías aprender a mantener la boca cerrada».

7. En la relación empieza a haber flirteo.

«Si te sientes más en una cita que en un encuentro de trabajo, hay motivos para desarrollar una estrategia inmediata para acabar con ello, ya sea porque tu jefe te llama con un nombre cariñoso o porque se pasa de la raya con un abrazo que tú no has buscado, y además lo hace de forma repetida. Es normal que te sientas incómodo y que te cueste ser productivo. Cuanto más esperes para poner punto y final a este comportamiento, más difícil será, y las ramificaciones legales que esto tenga pueden ser significativas. La empresa, tu jefe y tú pueden verse envueltos en una historia legal por ese entorno laboral hostil que afecta al resto de trabajadores».

Ahora ya sabes…pon atención en estas señales y no pongas en riesgo tu vida profesional.

 

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