“Tu tiempo de pantalla subió 8%, con un promedio de 7 horas y 16 minutos al día”. El mensaje semanal se hace presente en la mayoría de los smartphones. Y la cifra se incrementó en la mayoría de los casos durante el aislamiento social, preventivo y obligatorio.

El text neck puede generar disfunciones en el sistema neuromusculoesquelético a nivel cervical. Si a lo largo del tiempo la columna vertebral no trabaja bien se puede alterar la alineación articular, lo cual provoca hernia discal, cervicoartrosis, contracturas, dolor de cabeza y espalda.

Es que quienes tienen la posibilidad de trabajar desde sus hogares, a las horas frente a la computadora producto del home office deberán sumar el tiempo de “esparcimiento” que por estos meses pasó a ser ocupado casi 100% por la virtualidad.

El exceso de uso del dedo pulgar a la hora de escribir en el celular puede producir estrés articular y generar Tenosinovitis de Quervain (una inflamación de la envoltura de la vaina del tendón abductor largo y del extensor corto del pulgar, que sucede al pasar por el túnel a nivel del estiloides radial) y Rizartrosis del pulgar (una artrosis muy típica de las mujeres que cosían).

“En esta época de coronavirus este fenómeno se evidencia con mayor frecuencia debido a la necesidad de implementar el home office en entornos no preparados para el cumplimiento de largas jornadas laborales. También, el aislamiento produce que estemos expuestos a más horas frente a dispositivos tecnológicos, lo que aumenta la aparición de este tipo de patologías”. Romina Nanni es licenciada en Kinesiología y Fisiatría (MN 12062) y sobre el llamado “síndrome del text neck”, precisó que “es lo que se conoce como una enfermedad tecnológica causada por inclinar el cuello hacia adelante repetidas veces y por tiempo prolongado para escribir mensajes de texto en celulares. Esto puede generar dolor y rigidez cervical, mala postura, dolor de espalda, cefaleas y tendinopatías, entre otras patologías”.

Según un estudio publicado por la CBS News, los seres humanos pasan de dos a cuatro horas con el cuello inclinado debido al uso del smartphone. Esto equivale a 700 a 1.400 horas al año.