Los asistentes al entierro este pasado viernes en California (EE UU) del niño hispano Anthony Ávalos, quien según la fiscalía murió a causa de abusos de su madre y del novio de esta, se vistieron de superhéroes en homenaje al menor.

El niño, de 10 años, murió el pasado 21 de junio luego de haber sido hospitalizado a causa de una supuesta caída, pero las autoridades sospecharon de maltrato e iniciaron una investigación.

En el entierro —así como en la honras fúnebres— que se celebró en el templo de San Junípero Serra, en Quartz Hill, Lancaster, al norte de Los Ángeles, donde vivía el menor, muchos de los asistentes vistieron camisetas alusivas a superhéroes, los personajes favoritos del niño.

Para Duane Winn, miembro de la Junta de Consejeros del Distrito Escolar de Lancaster, quien vestía de Supermán, “esta es una situación terrible que se tenía que haber evitado”. “Es la segunda de este tipo aquí en el Valle de Los Ángeles y la gente quiso solucionarlo, pero no se logró”, ha declarado.

Winn señaló que la escuela cumplió con su obligación de reportar el posible abuso “muchas veces”, pero las autoridades no actuaron.

La tía de Anthony, María Barron, ha lamentado la falta de acción de los organismos de control y prevención de abuso infantil. “Es muy doloroso. El abuso se denunció y nunca se tomaron medidas”, sostuvo.

Torturado por su madre

Según la investigación y la acusación presentada por la fiscalía, el niño sufrió al menos cinco días de torturas y abusos en junio antes de morir.

La madre del menor, Heather Barron, y su novio, Kareem Leiva, fueron acusados de asesinato por la Fiscalía.

Según los documentos presentados ante la corte, Anthony sufrió golpes contra el suelo, fue azotado con un cable y una correa, se le prohibió usar el baño durante largos periodos y se le colocó salsa picante en la boca.

La Fiscalía sospecha que los abusos y torturas tienen que ver con una manifestación del menor, que recientemente dijo ser homosexual.

Adriana Ríos, amiga de Barron, asistió al funeral con sus dos hijos, todos vistiendo camisetas con el escudo del Capitán América. “Es muy triste. Él necesitaba auxilio y nadie lo ayudó”, ha declarado. “Ni siquiera podemos decir que la madre falló en protegerlo porque ella no trató de hacerlo”, ha agregado la joven madre hispana.

Para el diácono Efraín Calderón, que participó en la ceremonia, la muerte del niño envía un mensaje de alerta para que muchas familias vivan plenamente el amor por sus hijos y “para que se tomen medidas y casos como este no se repitan”.

Tras la ceremonia, el menor fue enterrado en el Cementerio del Buen Pastor, en Lancaster. “Lo que quiero es que mi hijo descanse. Yo estaré siempre con él. Él me estará esperando y algún día volveremos a reunirnos”, ha dicho en declaraciones a los medios Víctor Ávalos, padre del menor, antes de ingresar a la iglesia para la misa.

En Palmdale, ciudad vecina de Lancaster, en mayo de 2013 murió en forma similar el menor Gabriel Fernández, de 8 años. Su madre, Pearl Sinthia Fernández, fue condenada a cadena perpetua por la muerte del menor y su novio Isauro Aguirre a pena muerte por el asesinato del niño.

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