Sorprendente, cientos de miles de trabajadores federales de Estados Unidos comenzaron a suspender operaciones el lunes y las agencias del Gobierno se mantenían cerradas, mientras el Senado buscaba reanudar el financiamiento, aunque sea temporalmente, mediante la resolución de una disputa sobre inmigración.

Mientras los empleados del Gobierno se alistaban para el primer día laboral desde que empezó la paralización oficialmente a medianoche del viernes, los senadores estadounidenses agendaron una votación al mediodía sobre un recurso temporal de la ley de financiamiento que permita retomar las actividades hasta inicios de febrero.

El apoyo a la medida legal no está claro, después de que republicanos y demócratas pasaron todo el domingo intentando lograr un acuerdo, en medio de fuertes diferencias sobre políticas migratorias y se vieron forzados a volver a casa sin un entendimiento.

Dependiendo de sus horarios, a algunos se les dijo que permanecieran en casa o que fueran a sus oficinas, sin embargo, ninguno de ellos recibirá pago. Hasta hoy, la mayoría de los empleados federales no se habían visto afectados directamente por el cierre, que empezó el viernes.