Definitivamente la alarma sanitaria obligó a priorizar el teletrabajo cuando fuera posible y eso mandó a millones de empleados de las oficinas a sus casas. Con el inicio del desconfinamiento, y todavía sin una normativa específica, las compañías ya hacen planes bajo una gran incertidumbre. Los expertos están convencidos de que se tardará mucho tiempo en que la oficina vuelva a ser como antes de la pandemia, si es que alguna vez se retoma el antiguo modelo. En su opinión, la vuelta será escalonada y las miras están puestas en septiembre como pronto, dependiendo de la crisis sanitaria.

Consultoras y firmas de arquitectura elaboran ya protocolos de regreso a mesas y despachos. Coinciden en establecer etapas con medidas concretas que permiten incorporar poco a poco a más trabajadores. “Casi todos nuestros clientes están analizando cómo volver a la oficina y cómo garantizar la distancia entre empleados”, resume Alejandro Pociña, presidente de Steelcase en España. “Les ayudamos a definir de forma estructurada la estrategia a corto, medio y largo plazo aunque nadie sabe cuánto durará esto”, completa.

En general, se evita poner fechas a cada fase, y más aún al momento en que todos puedan volver. Pero hay pautas comunes: “Los planes que estamos preparando reducen la capacidad entre un 35% y un 50%; las oficinas van a funcionar de manera extraña”, destaca Guzmán de Yarza. El responsable de Workplace Strategy de JLL para Europa, Oriente Próximo y África detalla que regresarán “primero los empleados esenciales, normalmente, de rango alto”. Después, se organizarán turnos.

En las nuevas oficinas todo estará regulado. “En la fase de transición lo que se van a crear son unas nuevas reglas del juego”, reflexiona Iñaki Lozano, fundador y director ejecutivo de BICG, “lo que tendremos que hacer es poner distancias, aforos, formas de circulación o habilitar accesos”.

Son realidades que, en cierto modo, ya están experimentando sectores como la banca, que se ha mantenido abierto durante la pandemia. “Tenemos un protocolo de desinfección al entrar para ponernos mascarilla y guantes”, describe Pedro Martínez, empleado de una sucursal en Mallorca. Se turna por semanas para que solo tres personas trabajen presencialmente y ya no se puede tomar un café con algún compañero a media mañana. Ahora el descanso se hace a solas y en el despacho del director, que se ha trasladado a una mesa de fuera para evitar la coincidencia de dos personas en un espacio reducido.