Hace cuatro días Max era un perro callejero, desconocido y sin dueño. Pero la suerte de Marion cambió cuando, al sufrir un accidente con su bicicleta, el animal se cruzó en su camino.

Herido y sin poder moverse en mitad del bosque, el perro se tumbó junto a él para darle calor durante la noche. “Cuando llegó la ambulancia, él saltó dentro conmigo y se puso junto a mis pies. Pero los policías lo cogieron. Después me contaron que cuando se fue la ambulancia, se puso a correr detrás”, cuenta Marion Ion el ciclista.

Gracias a su ayuda él no sufrió daños mayores. En cuanto ha trascendido la hazaña, una familia ha querido adoptar a este heroico can. Su historia vuelve a demostrarnos por qué el perro es y será el mejor amigo del hombre.

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