Comencemos con el contexto, American Dirt cuenta la historia de Lydia y Luca, una madre y su hijo, los dos mexicanos, perseguidos por el narco, obligados a huir a Estados Unidos para salvar el pellejo. Cummins sitúa la acción en Acapulco. Un domingo, el cartel local ataca a la familia de Lydia y Luca, asesinando a 16 personas, entre ellas al esposo y papá de los protagonistas. Madre e hijo sobreviven de milagro y escapan. Quieren llegar a Denver y deciden que La Bestia es su mejor opción. La Bestia, el tren de mercancías que migrantes de México y sobre todo de Centroamérica han usado durante años para viajar a la frontera con EE UU. La violencia y la migración —el presente de la novela— se mezclan con el coqueteo previo entre Lydia y el jefe del cartel de Acapulco, un tipo sanguinario, pero también culto y sensible.

Ahora bien, la comunidad latina en Estados Unidos se ha unido contra el último hit de la industria editorial. Pensada para arrasar en las listas de ventas, American Dirt (Flatiron Books, 2020) hace méritos para convertirse en el gran fiasco del año. O de la década. Escritores y periodistas de origen latinoamericano que viven en Estados Unidos se han lanzado contra la obra, al entender que es un compendio de “estereotipos” y “errores”. Además, acusan a la autora, Jeanine Cummins, y a la editorial de apropiación cultural y de una falta total de sensibilidad.

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